Entrevista a Rosa Ana Guerra: “No todos los emprendedores son empresarios”

Resumen

Esta profesora, con casi dos décadas de experiencia a sus espaldas, rompe moldes y cada mes de septiembre recibe a sus alumnos con una pregunta que les sorprende y les obliga a reflexionar: “¿Cuál es tu mejor cualidad?”.

Con sus respuestas comienza a trabajar con ellos para que sus proyectos profesionales dejen de ser un sueño y se conviertan en realidad. Esta docente aliña sus clases, en la que sigue escrupulosamente el temario, con “una formación en valores y desarrollo de competencias” para que su profesión se base “en sus cualidades”.

¿Qué es el emprendimiento?

Es una palabra que está de moda, pero para mí el emprendimiento consiste en llevar tus ideas a la acción.

¿Qué valores se necesitan para ser emprendedor?

Pues es preciso aceptar riesgos, tener iniciativa, creatividad, planificación, ir más allá de lo que te piden,  desarrollar capacidades para trabajar en equipo. Una persona que prefiere trabajar de ocho a tres en una oficina también puede ser un emprendedor si propone iniciativas  y está con el chip solución a las necesidades en vez de con el chip problemas en su puesto de trabajo.

¿El emprendimiento no es, por tanto, sinónimo de empresario?

No, es un error muy común. Un empresario sin duda es un emprendedor, pero no todos los emprendedores son empresarios. Todos podemos ser emprendedores en nuestro trabajo si aportamos ideas, tenemos iniciativa, trabajamos en equipo. Todos tenemos valores, talentos o fortalezas que podemos desarrollar.

¿Cómo trasmite esta formación a sus alumnos?

Bueno, mis alumnos ya han aprobado un bachillerato o equivalente  cuando llegan a la Formación Profesional. Y en el módulo de Empresa e Iniciativa Emprendedora  aprenden a crear su propia idea y a estudiar su viabilidad. La verdad es que es un baño de realidad porque se topan con obstáculos en los que no habían pensado, especialmente en cuanto a costes económicos,  que, en algunas ocasiones, son insalvables y en otras les ayudan a desarrollar sus capacidades como organización, comunicación e inteligencia emocional para formar parte de un equipo de trabajo. La Formación Profesional es un buen marco para aprender estas competencias por su enfoque práctico y aunque socialmente esta educación sigue siendo desvalorizada, las empresas cada vez apuestan más por esta clase de formación”

¿Este tipo de enseñanza tiene algo que ver con el coaching tan de moda últimamente?

Bueno, no exactamente. El coaching que yo aprendí tiene sus raíces en Sócrates. Un profesional con sus preguntas te ayuda a que tú encuentres las respuestas en tu propia información. Es un trabajo individual. Sin embargo, yo imparto mis conocimientos en una clase colectiva, con unas horas tasadas por curso escolar y aunque exista el coaching de equipos, la principal diferencia es la finalidad, en el aula es que adquieran unos conocimientos que les conducirá a su título, aunque mi intención sea que reciban una formación integral.

¿Los premios como el de Junior Achievement son un incentivo para estos jóvenes?

Yo complemento mis clases poniendo a los alumnos en contacto con la sociedad. Por mis cursos pasan muchos expertos y voluntarios que trabajan en empresas e instituciones porque para mí el voluntariado es una forma magnífica de emprendimiento y los alumnos ven su ejemplo. Y también les animo a que presenten sus proyectos a foros de emprendimiento,  a la Competición Nacional de Miniempresas y que aprovechen la oportunidad que les brinda Junior Achievement de obtener su Certificado Internacional de Competencias Emprendedoras (Entrepreneurial Skills Pass), pero no les fuerzo a que lo hagan. De este modo, les imparto una lección sutil sobre su capacidad de ser un emprendedor: aprender a tomar decisiones también es emprendimiento.

El programa Miniempresas es un programa pedagógico orientado a jóvenes. Cada año Junior Achievement organiza una competición, con el patrocinio entre otros del Ayuntamiento de Madrid, entre los proyectos presentados por los estudiantes y elige al docente emprendedor del año. En la edición de este año se han presentado más de 1.100 proyectos que han sido defendidos por 6.340 alumnos de 16 Comunidades Autónomas. La aplicación No More creada por cinco alumnas del colegio SEK Ciudalcampo de Madrid se alzó con el premio al mejor proyecto de Miniempresas y la profesora Rosa Ana Guerra con la de mejor docente.  

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